Jesse Pomeroy, el niño asesino

Jesse Pomeroy, el niño asesino

Jesse Pomeroy fue un niño norteamericano que se convirtió muy joven en un criminal, es la persona con menos edad que haya sido condenada por asesinato en primer grado, en la historia del estado de Massachusetts. Es uno de los primeros casos famosos de un niño asesino.

Durante la década de 1870 y con apenas 14 años, Jesse Pomeroy sembró el terror en Massachussets. Además de asesinar, Pomeroy torturó brutalmente a muchos durante su corto tiempo de libertad y probablemente habría matado a muchas más si no se hubiera detenido.

Este joven asesino fue considerado un demonio nato. Muy poco se sabe de su infancia, pero a los 11 años ya torturaba a sus víctimas”.

Jesse Pomeroy era un niño que inspiraba miedo, no solo por su comportamiento sino por algunos rasgos faciales diferentes que poseía. Conoce con nosotros como transcurrió la infancia de este asesino, sus crímenes, juicio y muerte.

Infancia de Jesse Pomeroy

Madre de Jesse Pomeroy

Este criminal nació el 29 de noviembre de 1859, fue criado por su madre al sur de Boston. Desde pequeño sufrió abusos físicos causados por su padre alcohólico. Razón por la cual desde muy chico comenzó a sentir placer por el dolor.

Pomeroy era un niño distinguible, tenía labio leporino y uno de sus ojos estaba completamente blanco. Según una fuente, también sufría de retraso mental leve. La única protección que recibía era la de su madre, ella creía que los problemas de su hijo se debían a la intimidación de otros.

En la escuela, Jesse Pomeroy se convirtió en el blanco de muchos chistes, acosados brutalmente por aquellos más grandes, más altos y más fuertes que él. A su vez, intimidaba a los que eran más pequeños, más bajos y más débiles.

Inicialmente Jesse Pomeroy comenzó torturando y matando animales, luego su sed de sangre aumentó y quería más. En 1871, cuando apenas tenía 12 años, retiró, desnudó y torturó a varios niños con alfileres y cuchillos por razones desconocidas.

Las primeras víctimas fueron severamente golpeadas y pateadas hasta cubrirse de moretones. Sin embargo, Pomeroy comenzó a utilizar su cuchillo en los ataques, cortando y sacando sangre mientras su víctima estaba atada.

Debido a su apariencia, no pasó mucho tiempo antes de que la policía tuviera una idea de quién era el culpable, y procedió a arrestar al niño de doce años, donde fue sentenciado a la Escuela de Reforma West Borough, donde debió recluirse hasta la edad de 21 años, lo que no sucedió.

En lugar de la sentencia de nueve años, Pomeroy fue liberado después de solo dos años. Mientras estuvo recluido, mantuvo su mejor comportamiento y llevó a los funcionarios a pensar que efectivamente había sido reformado. Entendió muy bien lo que tenía que hacer para salir de allí lo antes posible, y se aseguró de seguir su plan.

Crímenes de Jesse Pomeroy

Los asesinatos de Jesse Pomeroy

Cuando Jesse fue liberado, estaba lejos de ser una buena persona. De hecho, Pomeroy ahora estaba listo para llevar sus crímenes a un nuevo nivel. Pomeroy estaba listo para el homicidio, no había pasado ni dos meses en libertad cuando ya cometería su primer homicidio.

En marzo de 1874, Katie Curran, de diez años, desapareció, su cuerpo fue encontrado mutilado y salvajemente golpeado. Fue sometida velozmente por Pomeroy quien con su navaja de bolsillo le corto el cuello brutalmente.

Después de asesinar a la pequeña Katie, Pomeroy se lavó la sangre y regresó al mostrador a seguir trabajando como si nada hubiera ocurrido. El cadáver permaneció donde lo había dejado sin que nadie notara nada extraño.

Cuando el cuerpo fue descubierto, su avanzado estado de descomposición hizo muy difícil el trabajo a las autoridades en conocer el grado de daños que pudiera haber recibido antes o después de la muerte.

Ahora su próxima víctima sería Horace Mullen, un niño que tenía cuatro años. Este fue llevado por Jesse Pomeroy a un pantano en las afueras de la ciudad, donde lo cortó varias veces. Al día siguiente, la policía encontró el cuerpo, con la cabeza casi decapitada.

De acuerdo al reporte del forense, el niño luchó fuertemente por su vida ya que había numerosas heridas, de las llamadas defensivas, en brazos y manos. Se contaron hasta dieciocho heridas en el tórax, un ojo apuñalado, así como heridas profundas en el escroto.

Juicio y muerte

El caso de Pomeroy fue escuchado en la Corte Suprema Judicial de Massachusetts el 9 y 10 de diciembre de 1874. En el juicio, el Fiscal General abogó por un veredicto de culpa en el asesinato de primer grado.

Sin defensa real, Jesse Pomeroy fue declarado culpable de los dos asesinatos originales el 10 de diciembre de 1874 y, a pesar de su edad, fue condenado a muerte. Afortunadamente para Pomeroy, el estado se dio cuenta de que esto era un poco duro para un niño retrasado de 14 años, por lo que lo conmutaron a cadena perpetua.

juicio y muerte de Pomeroy

Adicionalmente, le dieron la pena de permanecer en confinamiento solitario por el resto de su existencia. Durante su encarcelamiento, la única persona que podía visitar a Jesse Pomeroy era su madre, hasta su muerte.

Después de 41 años solo, e innumerables intentos de suicidio, prevaleció el sentido común y Jesse fue trasladado a un lugar donde le permitían ver a otros prisioneros, lugar donde murió sin ningún tipo de remordimiento ni arrepentimiento.

Durante su vida encerrado, Jesse Pomeroy leyó una inmensa cantidad de libros, y él mismo escribió muchos. Afirmó haber aprendido varios idiomas, incluido el hebreo. Escribió poesía y estudió libros de Derecho y se pasó décadas componiendo desafíos legales para reducir su condena y solicitudes de indulto.

En 1929 debido a su mala salud fue trasladado de la prisión de Charlestown para llevarlo a un hospicio de la policía para criminales dementes, donde pasó los dos últimos años de su vida, plagado de enfermedades y en franca agonía.

Jesse Pomeroy Falleció el 29 de septiembre de 1932. Pidió ser incinerado y las cenizas esparcidas, pero estas fueron enterradas entre las tumbas de su madre y hermano en el North Weymouth Cemetery.


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